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El Virus del Moquillo Canino

Por *MVZ Ana Belen Reyes Paredes

¿A quién no le ha pasado que al adquirir un cachorro se nos cruzan un montón de dudas por la cabeza? Que qué va a comer, dónde lo vamos a acomodar, cómo lo vamos a enseñar a hacer sus necesidades sin que ensucie nuestra alfombra persa carísima, en fin… muchas preguntas, pero una de las más importantes es sobre la salud de nuestra nueva mascota. ¿Y por qué pensar en esto? Pues porque siempre debemos tener presente que es un ser vivo que necesita de nuestra atención y compromiso, y esto incluye llevarlo al veterinario, pero no sólo cuando se enferme, sino también en forma preventiva y que pueda llevar una vida longeva y feliz con nosotros.

Una de las enfermedades más comunes que se presentan en perros no vacunados y que por ende, es motivo frecuente de consultas al veterinario es el Moquillo canino.

El Moquillo canino es un virus que provoca enfermedad en carnívoros terrestres (sí, los hurones también lo padecen si no están vacunados). Este virus se replica en diversos tejidos como son los epiteliales (en tracto respiratorio, digestivo y urinario), nerviosos y linfoides, excretándose en heces, orina, exudados respiratorios, saliva y secreciones conjuntivales, durante los 60-90 días postinfección.

El grado de la enfermedad y el daño a los tejidos afectados va a depender de la cepa del virus y del estado inmune del perro, esto es, que si mi perro nunca ha sido vacunado, aunque sea ya un adulto, es susceptible de contraer y presentar la enfermedad; cabe mencionar que es más común observarla en cachorros menores de 6 meses de edad, no siendo esto una forma de exclusión para animales desprotegidos de diferentes edades.

Se menciona que los perros que poseen una baja cantidad de anticuerpos hacia el día 14 del padecimiento, suelen sufrir una enfermedad polisistémica y morir; mientras que los perros que presentan una mejor respuesta inmune suelen erradicar al virus de los tejidos y pueden no manifestar la enfermedad clínicamente.

¿Cuáles son los factores para que mi perro presente la enfermedad?

Se pueden enumerar varios, entre los cuales se encuentran:

-         Falta de vacunas.

-         El no haber ingerido calostro de su madre al nacimiento (siempre y cuando la madre tenga un cuadro completo de inmunizaciones).

-         Vacunación inapropiada. Desafortunadamente no todas las vacunas que están en el mercado tienen la misma efectividad que se espera.

-         Inmunosupresión.

-         El haber estado en contacto con animales infectados.

¿Qué signos presenta un perro infectado con moquillo?

Para nuestra mala suerte, no existe un signo único o muy característico de la enfermedad, sino que se presentan una variedad de ellos y es importante estar pendientes de cualquiera que se manifieste para llevar a nuestro cachorro al veterinario.

En general, los cachorros son llevados a consulta por mostrar depresión, malestar, secreción oculonasal, tos, vómito, diarrea, fiebre, anorexia, deshidratación,  o signos del sistema nervioso central, como convulsiones, incoordinación, ceguera de uno o ambos ojos, inclinación de la cabeza, etc., y algunas veces pústulas en la piel.

Los perros con pobres defensas tienen los signos más pronunciados y progresan con rapidez hacia la muerte. Los cachorros infectados desde el vientre materno, pueden nacer muertos, ser abortados o nacer con enfermedad del sistema nervioso central.

¿Cómo saber si mi perro se ha contagiado?

La única forma de determinar con precisión si un perro tiene moquillo es llevándolo al veterinario para una rigurosa evaluación física. Se tiene que ir con la noción de que es necesario realizarle una serie de estudios para llegar a un diagnóstico definitivo y certero, ya que como se mencionó anteriormente, la variedad de signos es muy extensa y se pueden compartir con otro tipo de enfermedades.

Como veterinarios, debemos contar con el apoyo de los propietarios en cuanto a una historia clínica correcta se refiere, es decir, saber cuándo comenzaron los signos, con qué frecuencia, intensidad, así como si su cuadro de vacunas está completo, qué tipo de vacunas tiene, a qué edad se le pusieron, cómo es su ambiente y si convive con otros perros o sale a pasear frecuentemente, etc.

Una vez que la historia está lo más completa posible, se le sugerirá al propietario llevar a cabo los estudios antes dichos, estos pueden ser, además del examen físico, radiografías, medición de anticuerpos en el suero, conteo de células sanguíneas (tanto rojas, como blancas o de defensa). Últimamente, se han desarrollado pruebas rápidas para la detección del virus que funcionan de manera inmediata como un microensayo de laboratorio y que son fáciles de manejar. Una vez con el diagnóstico en mano, de ser positivo se prosigue a instaurar el tratamiento. El tratamiento para los perros con la enfermedad es de sostén.

¿Qué quiere decir esto? Que al ser una enfermedad tan compleja y de origen viral, la medicación que se instaure estará basada en los signos presentados y en mantener un balance de sus constantes biológicas. Uno de los mayores problemas al  que nos enfrentamos es que al estar infectado con este virus y sus defensas verse prácticamente erradicadas, el perro se convierte en presa fácil de bacterias oportunistas que normalmente son parte de la flora del cuerpo, pero que al no verse limitadas por un sistema que las controle, proliferan de tal manera que se vuelven infecciones secundarias de los sistemas respiratorio y digestivo, y por lo tanto debemos combatirlas con los antibióticos apropiados.

 

¿Qué hay de la vacunación?

La edad apropiada para comenzar la vacunación en nuestros cachorros es al mes y medio de edad, puesto que es el tiempo en el que los anticuerpos de la madre decaen y no interferirán con los anticuerpos creados por los cachorros en respuesta a las vacunas; tu medico veterinario de confianza decidirá el calendario de vacunación que mejor le convenga a tu mascota.

Para llevar a cabo la vacunación, el médico debe revisar cuidadosamente las constantes vitales del cachorro, con el fin de corroborar si hay fiebre u otros hallazgos de alguna enfermedad que interfiera con la vacunación o que imposibiliten la respuesta esperada con la vacuna.

Una vez que hemos comenzado con el cuadro de inmunizaciones (y antes de él), es de suma importancia no pasear a nuestro cachorro, no hacerle cambios bruscos de dieta, no bañarlo o someterlo a situaciones de estrés, y saber con precisión si los perros con los que convive están protegidos contra la enfermedad. También es recomendable respetar la fecha de los refuerzos.

Hay que recordar que el tener la vacuna no garantiza al 100% que nuestro perro no vaya a adquirir la enfermedad, pero sí nos da un gran margen de posibilidades de que no sea tan grave como si se presentara en ausencia de ella.

Por último cabe mencionar que esta enfermedad no presenta ningún riesgo para la salud humana.

Cuidémoslos, son de nuestra familia.

 

Para cualquier duda o aclaracion pueden contactarme al 58 25 23 76.

* La MVZ Belen Reyes es la encargada de la Clinica Veterinaria “Canibeth” ubicada en Av. Oceano Pacífico No. 347, Col. Lomas Lindas en Atizapan de Zaragoza.

Fuente: Nelosn, Richard W.2000. MEDICINA INTERNA DE PEQUEÑOS ANIMALES. Editorial Inter-médica. Argentina.

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